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Desde inicios de la presente administración, el reto de recuperar la Zona Rosa ha estado presente y debido a que los giros con enfoque a servicios sexuales han cerrado y muchos negocios están orientados a la atención de oficinistas, la gente está regresando, gradualmente, a la Zona Rosa. De alguna manera, es algo que ocurrirá de forma paulatina, dada la densificación que está ocurriendo en la zona central y particularmente en Paseo de la Reforma.

Me parece que “Zona Rosa” es una gran marca de la Ciudad de México, algo que no se debe desperdiciar, así que la activación no se puede quedar sólo en los oficinistas, sino aprovechar el potencial turístico que representa la zona y el rol que ha jugado en la historia reciente de la ciudad.

Desde mi llegada a la Autoridad del Espacio Público el tema de la Zona Rosa ha estado sobre la mesa: la renovación de banquetas de Insurgentes, la rehabilitación de la Glorieta de Insurgentes, las posibles acciones en distintas calles de la zona, y por supuesto lo que quedó pendiente tras el #AsíNo del 6 de diciembre de 2015: una mejora de la Avenida Chapultepec.

También hay que hacer una reflexión. El estado de deterioro de la Zona Rosa es evidente, sin embargo, el destino de una recuperación es discutible: ¿para quién queremos recuperarla? La Zona Rosa es el punto de encuentro y entretenimiento en su mayoría de la comunidad LGBTTTI, ¿Qué impactos puede tener la recuperación de la Zona Rosa para esta comunidad?


Los retos

Hay múltiples retos, y muchos sobrepasan las acciones que podemos detonar desde la Autoridad del Espacio Público. De hecho, las mesas de trabajo están siendo coordinadas desde la Secretaría de Gobierno por las mismas razones. Parte de la estrategia de la infraestructura pasará por nosotros, y con base en ello tenemos distintas perspectivas de qué hacer.

En esta lógica, en fechas recientes concedí una entrevista a El Universal ( http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2016/12/12/van-por-nueva-area-peatonal-en-chapultepec y  http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2016/12/9/requiere-zona-rosa-112-mdp), en la que suelto distintas ideas, ninguna de ellas aterrizada hasta el punto que podamos instrumentarla: no son proyecto, no cuentan con presupuesto, son simplemente ideas de trabajo.

De los elementos que noté que generaron mayor preocupación hay dos:

1. Haber hablado de la “Plaza Seúl” (de hecho una de las notas se enfocó a este tema)

2. Haber mencionado la propuesta, no formalizada, de cambiar el nombre del “Metro Insurgentes” a “Metro Zona Rosa”, algo que detonó una respuesta del propio director del metro, Jorge Gaviño ( http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2016/12/15/cambiar-nombre-de-una-estacion-no-es-sencillo-gavino)

Ambas ideas deben pasar por procesos institucionales. Sin embargo, explico cada una:


Plaza Seúl

Con motivo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, la República de Corea del Sur obsequió a México la Campana Coreana de la Amistad. Ésta se ubicó frente al Monumento a la Madre. Ésta es una plaza coreana en la Ciudad de México, además del Pabellón Coreano que existe en Chapultepec.

En los últimos años ha crecido la comunidad coreana en la Zona Rosa, particularmente en el entorno de las calles de Florencia y Liverpool. El posible rescate de la Avenida Chapultepec nos marca ciertos puntos donde se pueden detonar plazoletas: el remate de la calle de Liverpool y el remate de la calle de Londres. En el caso del primero, coincide con el espacio donde se asienta la comunidad coreana. Hablar de una plaza dedicada a Corea del Sur hace sentido. Revisar si la campana coreana podría mudarse a ese espacio, me parecería pertinente. Aún así, también está la alternativa de dedicar ese espacio a otras temáticas.

Sin embargo, reconocer que ya existe en la ciudad un “Barrio Coreano” reforzaría la identidad de ese espacio. Insisto, es sólo una idea, una propuesta, cuya socialización, en la práctica comenzó con la nota de El Universal. Ni siquiera lo hemos comentado con la Embajada de Corea del Sur.


Metro Zona Rosa

Antanas Mockus se empeñó en nombrar como “Ley Zanahoria” una ley que restringía los horarios de los bares. El nombre le resultó fundamental. El nombre no es un mero asunto de forma, es un asunto de fondo. Como lo dije antes, “Zona Rosa” es un referente de la Ciudad de México; Zona Rosa habla de la Ciudad de México. Re-lanzar la Zona Rosa requiere acciones en muchas líneas y una de ellas es de posicionamiento en la geografía de la ciudad.

Cuando he mencionado la idea “en corto”, obtengo generalmente buenas respuestas. En redes sociales, sin embargo, no faltó el comentario negativo (por ejemplo:  https://www.facebook.com/ReyPeatonCDMX/posts/10154792408185699)

En el caso de Jorge Gaviño, como bien refirió en la declaración que dio a El Universal, ya se tuvo una conversación en la que se mostró escéptico.
Lo que puedo decir es que haciendo una exitosa recuperación de la Zona Rosa, contar una estación del metro y del metrobús será una buena estrategia de comunicación para la zona, una forma de llevar más turismo y por tanto más posibilidades de empleos. El alargamiento del nombre de las estaciones Etiopía y Viveros cumplió la misma función para la promoción de la Transparencia y los Derechos Humanos.

En cualquier caso, existen los mecanismos institucionales para que el cambio de nombre no sea a capricho, sino que se analicen los pros y contras.


La socialización de acciones para la Zona Rosa

La Zona Rosa tiene pocos habitantes, tiene mucha población flotante, y actores económicos que, en general, no están viviendo sus mejores tiempos ¿cómo socializar las posibilidades?

Lo primero es compartir lo que estamos analizando en la Autoridad del Espacio Público o en el propio Gobierno de la Ciudad de México. Entrevistas es una vía, el blog es otra, foros públicos en su momento y/o diagnósticos participativos.
De cualquier manera, durante las discusiones en torno al Corredor Cultural Chapultepec surgieron muchas ideas, algunas bastante básicas, criterios generales de convivencia: ampliar áreas peatonales, mejorar arbolado, mejorar permeabilidad ( http://otrochapultepecposible.tumblr.com/). Se ha hablado del proceso participativo pero también existe la resistencia a una transformación. Hay que definir una ruta que nos lleve a la evolución tanto de la Avenida Chapultepec como de la Zona Rosa. Vamos por el #AsíSí, seguimos buscando el #CómoSí.

La Zona Rosa debe recuperar sus vocaciones: turismo, cultura, arte, diversidad, entretenimiento. Creemos que desde la Autoridad del Espacio Público podemos articularnos con otras dependencias, como la Delegación Cuauhtémoc y los distintos actores de la zona, para que en los próximos meses se estén realizando las primeras transformaciones a la infraestructura.